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Otra pregunta, que en esencia parece obvia pero en ejecución resulta complicada. En un principio, lo mejor que nos podría pasar para contestarla, es que tuviéramos un estudio de mercado delante. Pero es muy probable que no sea así,  en cuyo caso, aparte de hacer una revisión exhaustiva de cómo funciona nuestra competencia, será conveniente intentar imaginarnos que esperaríamos encontrar nosotros mismos de la web que estamos a punto de crear.

Un error muy común es pretender tener el control sobre el usuario, es decir mostrarle lo que nosotros queremos y esperar que siga la línea que le hemos delimitado, cuando realmente las webs que mejor funcionan son las que entregan dicho control al usuario, es decir este se siente libre de navegar por nuestra web accediendo de manera flexible, rápida y cómoda a los contenidos que desea leer.

Para ilustrar un poco a que nos referimos, os ponemos un ejemplo: supongamos que tenemos un negocio de venta de electrodomésticos online, podemos ofrecer los aparatos de varias maneras y mostrar la información de los mismos de formas muy dispares. Desde nuestro punto de vista sería un error de usabilidad mostrar la información de un electrodoméstico que estamos ofertando en un párrafo de 2000 palabras en el que primero contamos la historia del fabricante, después las ventajas y desventajas que tiene el producto, luego una ficha técnica, el precio etc… tenemos que pensar que hay una probabilidad grande de que un usuario entre buscando solo el precio del electrodoméstico porque ya ha decidido que ese es el que quiere, el resto de la información, en realidad le da igual.

Entonces ¿No la ponemos?, la respuesta más acertada a nuestro parecer sería mostrar toda la información pero no de golpe, es decir podemos hacer una pequeña ficha del electrodoméstico, con la información más relevante, una imagen y su precio con un “call to action”: “AÑADIR AL CARRITO”; de manera que en total no ocupe más que una caja de tamaño medio en nuestra pantalla, y el resto de la información la podemos incluir en otras páginas que sean accesibles desde botones en la caja que acabamos de describir, o accesible desde desplegables o pop-up (ventanas que aparecen en la pantalla cuando se hace click sobre un botón concreto). De esta manera el control lo tiene el cliente, ya que sea cual sea su intención, la información está disponible de manera rápida, directa y estructurada.

Si la toda la información la mostramos enumerada en una larga lista, generamos en el cliente una sensación de pereza que probablemente le lleve a abandonar la página e ir a la de la competencia. Digamos que sería igual que querer comprar un espejo en el IKEA y tener que pasar por todas las secciones antes de llegar a la que realmente nos interesa, con la diferencia de que a nosotros toda esa información, en realidad no nos genera un beneficio.

Otro punto importante a la hora de estructurar la información en una web, es funcionar como si la web fuera un periódico o una revista (más o menos), es decir, si vamos a hablar de las ventajas que tiene la nueva versión de nuestra nueva mountain-bike, por ejemplo, podemos hacerlo de dos formas con un texto plano que hable de dichas ventajas, o con un titular con letras grandes que diga: “10 ventajas que no te puedes perder de la nueva mountain-bike”, y a continuación un listado enumerado de estas ventajas, en el que además la palabra clave de cada ventaja (por ejemplo: ligera, con amortiguación especial, etc..) este en negrita. En ese sentido tenemos que ser como una revista, titulares grandes que te informan de que trata el artículo y después el texto que el usuario se leerá o no dependiendo de si le interesa.

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